La hipoteca es un derecho real de garantía sobre un inmueble, constituido para asegurar el cumplimiento de una obligación —normalmente un préstamo— y debe constar en escritura pública inscrita en el Registro de la Propiedad. Cuando esa deuda se extingue, ya sea por pago total o por condonación, la extinción también debe hacerse constar mediante una escritura: la cancelación de hipoteca, otorgada por el propio acreedor hipotecario.
Qué dice la ley
Para que quede válidamente constituida, la hipoteca debe constar en instrumento público e inscribirse en el Registro de la Propiedad. La extinción del crédito hipotecario debe hacerse constar mediante escritura de cancelación otorgada por el acreedor, a fin de que el Registrador cancele el asiento de hipoteca en la finca. La cancelación de hipoteca es el documento público en el que el banco o acreedor reconoce que el préstamo garantizado ya se pagó y consiente en que se elimine el gravamen del Registro.
Cómo funciona en la práctica
Un representante del banco o entidad acreedora comparece ante notario, generalmente con un poder corporativo, y otorga la escritura declarando que la deuda está totalmente satisfecha. Con la copia certificada de esa escritura, el Registrador de la Propiedad procede a cancelar el asiento de hipoteca inscrito sobre la finca. Sin ese trámite, la propiedad sigue apareciendo gravada en el Registro aunque el préstamo ya esté saldado.
Por qué importa
Muchos dueños dan por sentado que, al terminar de pagar su préstamo, la hipoteca desaparece automáticamente. No es así: hasta que no se otorgue e inscriba la cancelación, el gravamen sigue vigente en el Registro y puede complicar o retrasar una venta futura.
Ejemplo práctico
Una pareja termina de pagar su préstamo hipotecario con un banco local y le solicita al banco que otorgue la escritura de cancelación. Ante el notario comparece un representante del banco con su poder corporativo, declara que la deuda está totalmente satisfecha y consiente en que se cancele la hipoteca inscrita bajo determinado número de inscripción. Con la copia certificada de esa escritura, el Registrador de la Propiedad borra la hipoteca de la finca.
Esta información es educativa y general, y no sustituye el asesoramiento de un abogado notario de Puerto Rico sobre tu caso particular.
Fuentes oficiales
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